Los diamantes: un producto único de la naturaleza

Los diamantes son un producto único de la naturaleza que necesita millones de años para formarse, de ahí su extremado valor.
Para empezar a hablar de diamantes, es importante tener en cuenta que para que un diamante exista, deben pasar millones de años y cientos de procesos geológicos, hasta que este se origine. Por lo tanto, y de ahí, su alto valor en el mercado, y el valor extra que proporcionan a las joyas que los incluyen.
Un diamante puro es producto de la naturaleza, y como tal, es único. Y con único nos referimos a que cada pieza de diamante es distinta e irrepetible, por lo que no existe un diamante real dos veces.
La composición de cada uno de ellos varía en forma y kilates, siendo estos aspectos que hacen que su valor varíe, entre más factores. A continuación os vamos a desarrollar los aspectos o características que tenemos que tener en cuenta para saber valorarlos. Aun así, no debemos olvidar que el valor de un diamante también dependo de aspectos subjetivos como el gusto de las personas, pudiéndose dar el caso de que un diamante pueda tener mayor valor para un comprador o joyero que otro. Eso sí, las pautas objetivas a medir siempre serán las base de su precio.
Características de un diamante
En el sector de la joyería, se tienen en cuenta las 4 características principales de los diamantes, siendo las cuales determinantes a la hora de darles valor a las piezas.
- Talla: Un aspecto vital. Nos referimos al tallado que tiene la pieza, el cual ha sido realizado por un profesional. Cuando decimos tallado, nos referimos a la forma del diamante, la cual se la da un profesional que talla la pieza. Muchos expertos aseguran que es la forma que se le da al diamante, y la calidad de su ejecución, las que determinan el valor real del mismo. Por otro lado, el destello es consecuencia de un buen o mal tallaje. Por lo que un diamante que sea muy claro, puede perder gran parte de su valor si no es bien tallado.
- Color: Otro factor de gran relevancia. Normalmente, los diamantes que tienen menos color son lo más valiosos. Aunque los diamantes incoloros no son muy habituales. La coloración de un diamante se mide por grados de coloración, existiendo una escala universal aceptada por los profesionales. Esta va de la letra D a la Z, siendo la D la de mayor valor, y la Z la de menor. Es decir, un Diamante D tendrá mucho más valor que un Diamante Z.
- Claridad: Una característica que no es tan importante como las anteriores, pero que debemos comprobar siempre. Los diamantes tienen imperfecciones de origen que hacen variar su valor. Cuanta mayor claridad tenga el diamante, mayor valor tendrá. Cuantas menos imperfecciones tenga, mayor valor tendrá. También existe una escala que nos ayuda a medir el valor de la pieza en base a su claridad.
- Kilates: Afirmar que cuanto más grande sea una pieza, no tiene por qué tener más kilates. Los kilates miden el peso, no el tamaño. Un diamante que pesa mucho pero es pequeño vale más que uno que ofrece las características contrarias. Los kilates también marcan el valor de una pieza.
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¿Quieres diamantes en tus joyas? Sigue estos consejos
Tanto si vas a comprar un diamante solo como si se trata de una joya que lo incluye, pide siempre el certificado gemológico. Este documento sirve para demostrar que es un diamante real, así como una estimación de su valor.
Un diamante no solo es su peso. Los kilates son importantes pero su valor real es la combinación de las cuatro características que acabamos de explicar.
Aunque el precio puede variar, un diamante tiene un valor más o menos establecido, en base a los aspectos que hay que tener en cuenta. No te fíes de descuentos extraños muy llamativos.
Quédate siempre con aquel que te guste de verdad. Tu intuición es importante.